Sobre el libro “Googléame”, de Bárbara Cassin

Acabo de leer el libro de la filósofa francesa Barbara Cassin,“Googleame”, quien analiza a Google desde un ángulo distinto al que solemos encontrar en las librerías de Argentina. Su autora es filósofa, y el libro es una crítica a la forma en que Google pretende mostrarse como un ordenador y democratizador del conocimiento humano.

Ya de por sí es raro encontrar en Argentina libros críticos sobre internet; acá llegan los aplausos, casi nunca las dudas; como si fuera un mal negocio editorial publicarlas, o como si estuviera mal criticar a la Red de redes. Criticar viene de un verbo griego que significa pasar por el cedazo o tamiz, es decir examinar algo para quedarse con lo bueno, con lo jugoso. ¿No deberíamos ser críticos con todo, internet inclusive?

Para Cassin corremos el riesgo de que Google termine siendo algo parecido a una aplanadora de las culturas, a partir de pretender ordenar todo el conocimiento humano desde sus herramientas de clasificación. Esto preocupa a la autora, y todo su libro está dedicado a explicar por qué.

Por supuesto, no faltó el comentario de los que defienden a Google. ¿Cómo se atreve un lego, alguien que no es del palo, a criticar a uno de los ídolos?

Pero más allá de las peleas ¿Por qué surgen libros como “Googléame”? ¿Podemos aportar algo para tratar de entender la crítica de su autora?

No son inentendibles los recelos europeos hacia lo norteamericano; no son cosa nueva. En 1997 asistí aquí en Buenos Aires a un seminario sobre globalización e identidades culturales. Disertaron varios europeos: el italiano Ricardo Campa, el francés Philippe Engelhard, Hans-Peter Kruger de Alemania, y el inglés Martin Conboy; los expositores argentinos fueron Pablo Alabarces, Ricardo Sidicaro y Aníbal Ford.

La actitud de los europeos fue de precaución frente a la euforia del concepto “globalización”. Por ejemplo, la exposición del francés Engelhard se tituló “¿Es concebible la globalización de la cultura? Sentido, contrasentido y riesgos posibles”. Todos mencionaron que la globalización tenía aspectos positivos, pero también aspectos negativos, entre los cuales no era el menor la pérdida de identidad y diversidad cultural.

En uno de los descansos del seminario me puse a charlar con el inglés Conboy, y le expresé que me había llamado la atención la perspectiva que habían mostrado, de recelo hacia el concepto de globalización, que yo compartía. Y me expresó que a él y a sus colegas les había llamado la atención el ambiente optimista y confiado que habían encontrado en Argentina hacia el concepto. “Es como que se han comprado la versión de los Estados Unidos sobre la globalización”, me dijo.

En mis tiempos de estudiante universitario, el escenario político mundial era el de la guerra Fría, con la posibilidad siempre presente de ver a EE.UU. y la URSS enfrentándose en una guerra nuclear que se libraría principalmente en…Europa. El concepto se llamaba MAD, iniciales en inglés de Destrucción Mutua Asegurada. Varias generaciones de europeos crecieron pensando que la última imagen que verían sería la de las bombas atómicas rusas y norteamericanas lanzadas sobre sus casas. En la universidad leíamos a autores como André Beauffre, padre de la escuela nuclear francesa, que en alguno de sus libros  calculaba las pérdidas de vidas según los megatones de las bombas utilizadas… El movimiento punk surgió como respuesta desesperanzada a toda esta locura.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Europa siempre buscó ser autosuficiente. Hizo todo lo posible por autoabastecerse de alimentos, hasta que gracias a avanzadas técnicas agrícolas y a la biotecnología lo logró. Recuerdo otra anécdota de mediados de los ’80: cuando estaban por incorporarse a la Unión Europea Grecia, España y Portugal, salió en el hebdomadario “Le Monde Diplomatique” una nota al respecto que fue ilustrada con una viñeta humorística muy clara: el dibujante había hecho una fortaleza con la silueta de Europa. A las puertas del castillo había llegado un mulato con una carreta cargada de alimentos tropicales pidiendo entrar, y desde arriba un guardia con cota de malla y lanza negaba el paso con muy mala cara…

Tampoco faltan antecedentes de desconfianza hacia el control norteamericano de las comunicaciones mundiales. Hace años que los europeos reniegan contra el programa Echelon, porque dicen que la otrora UKUSA y sus socios de Australia y Nueva Zelanda los espían no sólo con fines de seguridad, sino para obtener ventajas comerciales. El libro “Libertad vigilada”, del español Nacho García Mostazo, detalla muy bien el tema.

Pero volviendo al libro de Cassin, ésta advierte no sólo contra los criterios que usa Google para determinar el ordenamiento de la información universal, sino también contra la inocencia de juzgar a empresas como Google, Yahoo o Microsoft por su  imagen publicitaria de “buena onda”.

Cuando al lema “No seas malvado” (“Don´t be evil”) de Google le opone los casos donde la empresa  accedió a autocensurarse en China para poder ingresar a ese mercado, Cassin sólo nos recuerda hechos que a menudo se barren debajo de la alfombra. Yahoo también tienen algunas manchas parecidas. Son varias las “empresas2.0”, abiertas y colaborativas, que han preferido olvidarse de los derechos de las personas para poder cerrar buenos negocios con los gobiernos de turno. A nosotros pueden caernos simpáticos los toboganes que hay en Google para tirarse de un piso a otro, pero no creo que a las familias de los disidentes encarcelados les haga la misma gracia.

En fin, el libro aporta una serie de datos y reflexiones interesantes para armar una concepción crítica de internet y sus actores.

En esto consiste ser críticos: juzgar, evaluar, pesar, medir, para usar entonces lo bueno y  cuidarnos de los malo. Haciéndolo incluso (¡Dios me libre y me guarde!) con Google y con internet.

Acerca de Alejandro Tortolini

Docente, investigador, curioso empedernido.
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12 respuestas a Sobre el libro “Googléame”, de Bárbara Cassin

  1. Enrique dijo:

    Muy bueno y muy oportuno lo suyo. La empresa dueña de MTV recientemente los obligó judicialmente a entregar toda la información sobre los usuarios de You Tube. Si, se comprometieron a codificar y esas cosas, pero ¿cómo confiar en la buena fe de esta gente?

    Finalmente, Viktor tiene razón…

    Un abrazo.

  2. Alejandro Tortolini dijo:

    Gracias, Enrique, es cierto lo que decís.
    Cada decisión que las empresas toman en internet tiene un motivo, muchas veces diferente del declamado “lo-que-sea-2.0”.
    Me parece que si no damos un contexto histórico a lo que pasa en internet, corremos el riesgo de quedarnos sólo con la propaganda del producto que nos quieren vender.
    Un abrazo.

    Alejandro.

    • Excelente y muy diciente esta frase suya: “Me parece que si no damos un contexto histórico a lo que pasa en internet, corremos el riesgo de quedarnos sólo con la propaganda del producto que nos quieren vender”

      • Alejandro Tortolini dijo:

        Muchas gracias por visitar Kybernetes y por tu comentario, Nelson.
        Me parece que ése es el desafío: no ser meros consumidores de productos, sino ciudadanos digitales responsables y conscientes de nuestros derechos.

  3. Pingback: Entrevista en “Efecto mariposa”, de Radio Uruguay « Kybernetes

  4. Pingback: Apuntes e ideas sueltas » Una reflexión necesaria sobre Google, la campaña y mucho más

  5. Pingback: Googléame « InfoGen

  6. Alfredo dijo:

    No estoy de acuerdo con este libro, o, por lo menos, lo que se plantea en esta reseña.

    Cito: “Las primeras remiten a una supuesta codificación de información “no fiable” y a la jerarquización de la información sobre la base de la cantidad de consultas, en lugar de asentarse en la calidad.”

    Esto no es correcto los resultados presentados en las búsquedas no se jerarquiza en base a la cantidad de consultas, por lo menos no en Google. Esta persona no tiene claro cómo funciona el posicionamiento de sitios en ese buscador.

    “Además, la idea de vender palabras al mejor postor, o subastarlas en forma dinámica para que aparezcan en el tercio derecho de la página, según estrategias del más craso marketing, y ganar fortunas en publicidad vanagloriándose de no hacer publicidad, aunque esa es la fuente del 99 por ciento del dinero recaudado, es para Cassin decididamente el triunfo de la esquizofrenia capitalista.”

    No es cierto Google deja muy claro que gana su dinero a través de publicidad mayoritariamente, lo que no deja es que los resultados naturales se vean afectados por la publicidad que vende. Aparte ayuda al visitante a encontrar opciones comerciales interesantes pues pone en mejor posición las publicidades más relevantes (en base a criterios que involucran también el clickthrough de los visitantes) y no sólo al que más paga.

    No me gusta esta reseña, da la impresión que es un libro escrito por una izquierdista amargada… no es algo en lo que yo querría perder mi tiempo.

    • Alejandro Tortolini dijo:

      Alfredo: gracias por visitar Kybernetes.
      Si te dedicas al posicionamiento, seguramente sabes que Google deja afuera a una gran cantidad de sitios en base a su propia forma de indexar, y algunos especialistas hace mucho que han llamado la atención sobre este tipo de riesgos. Si buscas en el mismo Google la palabra “darknet” verás a qué me refiero.
      Te recomiendo leer sin apasionamiento el libro de Cassin; mas allá de que no es una especialista en la forma técnica en que funciona internet, muchos de sus cuestionamientos son valiosos y ayudar a reflexionar.
      Cordiales saludos.

  7. Alexa dijo:

    No he leido por el libro por completo, pero si he revisado varios capítulos que me han parecido bastante interesantes y que conllevan a un abrir el debate de el poder que manejan los creadores de estos portales sobre la ingenuidad de las personas en el uso de las tics.
    Por otra parte me parece valido el comentario de

    Alfredo de estar en oposición, pero creo que sus argumento son ingenuos a la hora de hacer un rechazo con una opinion que establece que resguardando los argumentos que usan muchas veces con descaro los creadores de estos portales como google, pero que no es algo nada inocente, ya que manejan un poder no solo economico sino político de toda infomación y el conocimiento que se genera a traves de internet.

    Sin en vargo, seria bueno abrir el debate mas a fondo sobre a lo que invita a reflexionar este libro Alfredo y buscar las consecuencias de ese poder, de esas dudas que siembra Cassin y que hacen muchos otros autores.

    Otro punto que queria tratar era el de saber si Alejandro trabaja este tema o si leyó el libro solo por interes personal. Cosa que pregunto porque lo estoy investigando y quisiera saber si me puede ayudar con algunas fuentes que traten el tema de la democratizacón de la comunicacion y el internet.

    Saludos

    • Alejandro Tortolini dijo:

      Alexa: gracias por visitar Kybernetes y por opinar en este tema. Como complemento, estoy terminando de leer “El engaño de Google”, de Gerard Reischl, que critica a Google en la misma linea que Cassin pero abundando en datos de tipo económico y empresarial.
      Me interesa el tema de internet como medio de comunicacion en general y el de los buscadores en particular desde hace muchos años, por lo que será un gusto ayudarte en lo que pueda. Para comenzar pueden servirte mis marcadores en Delicious (http://delicious.com/aletor) donde podras encontrar el material que tengo catalogado sobre Google y buscadores en general.
      Cordiales saludos.
      Alejandro.

  8. Pingback: Aplicación para declarar “enemigos” en Facebook « Kybernetes

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