Nuevo Office de Microsoft: me enoja

Hace rato que vengo sorprendiéndome de forma negativa por los cambios que Microsfot realiza en las nuevas versiones de su suite Office. Por ejemplo, hace unos años me enojé cuando en una nueva versión de su procesador Word, la operación “combinar correspondencia” pasó de tener tres pasos a tener seis, para obtener el mismo resultado.
Pero ahora estoy enojado con el cambio radical en la interfaz, que tira por la borda lo que habíamos aprendido los usuarios.
No sé quién es el responsable. Seguramente, en la jerga publicitaria acostumbrada, nos dirán que todo esto mejora la “experiencia del usuario”. No es mi caso.
No se trata de cambios del orden de los items del menu: han cambiado los conceptos. Han quitado funciones que se invocaban fácilmente con el botón derecho (lo que se llama el “menú contextual”). Cuando empezaron a surgir los primeros utilitarios para oficina (hojas de cálculo y procesadores de texto) de a poco las empresas entendieron que debían ponerse de acuerdo sobre los elementos que iban a mostrar en el menú, y en qué orden. Así, de a poco comenzamos a ver en distintos productos un menú similar: primero “Archivo”, luego “Edición”, etc. Esto permitía que el tiempo que le llevaba a un usuario adaptarse a una nueva versión fuera el mínimo posible.
Pero ahora Microsoft ha cambiado casi todo: el orden, la lista que conforma el menú, etc. El resultado: usuarios expertos de Word y Excel se han encontrado con que tienen que aprender casi de cero a usar los programas. Como me dijo un compañero de trabajo: “Es raro, pero después de un tiempo te acostumbrás”. Esta actitud pasiva, de acostumbrarse a estos malos tratos, me preocupa por decir poco.
Aclaro por las dudas: no soy un usuario novato. Empecé a usar computadoras a diario en el año 1988, me compré mi propia PC en el 89, y trabajé con casi todas las hojas de cálculo y procesadores de texto que pasaron por el mercado argentino: Lotus 1-2-3, Wordperfect, QuattroPro, etc. Empecé a usar Excel en 1994 porque a pesar de que QuattroPro era superior (más intuitivo en la carga de datos, más sencillo a la hora de encadenar funciones), mi jefe priorizó el aspecto gráfico, y en esto Excel era imbatible.
Para entender por qué muchas veces se hacen estos cambios que aportan poco al usuario y le complican el trabajo, hay que recordar que hablamos de empresas que cotizan en bolsa y que tienen accionistas que exigen ganancias. Y los anuncios y lanzamientos de productos “nuevos” invariablemente hacen que las acciones suban. Es más, los accionistas se acostumbran y esperan estos lanzamientos que darán más valor a sus acciones. Muchas empresas del sector informático han “patinado” al lanzar prematuramente productos que no estaban maduros. La explicación: la necesidad de lograr subas en las acciones, o por lo menos evitar que su valor baje por expectativas frustradas.
Pero quizás sea yo quien está equivocado; tendría que estar acostumbrado al maltrato de Microsoft a los usuarios. No es casual que durante años hayan mantenido intacto a su navegador Explorer, en una muestra vergonzosa de lo que ocurre cuando una compañía tiene a su público cautivo.
Afortunadamente, existe el software libre y herramientas como Open Office, gratuitas y excelentes.

Acerca de Alejandro Tortolini

Docente, investigador, curioso empedernido.
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